Estudiantes de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México participaron en el conversatorio “Hacia la construcción de un protocolo de seguridad en campo para antropólogos”, impartido por alumnos y egresados de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El investigador de la UAEM, Juan Trejo Castro, expresó que este conversatorio fue de gran utilidad para los estudiantes de primer semestre de la Licenciatura en Antropología Social de la máxima casa de estudios mexiquense, que en breve saldrán a sus primeras prácticas de investigación.

Señaló que los alumnos realizarán la mayor parte de su trabajo en el norte y sur de la entidad, en áreas rurales, con el objetivo de cubrir a los cinco pueblos indígenas originarios mexiquenses: nahua, mazahua, tlahuica, otomí y matlatzinca.

“La diversidad geográfica y cultural de la entidad también implica múltiples riesgos, por ello, en todo momento, al realizar prácticas, los estudiantes están acompañados por docentes”.

Los egresados de la Licenciatura en Antropología Social de la UAM-Iztapalapa, Miriam del Río Uithe, Omar Iván Monreal Quistián y Pavel González Mora, expusieron que ante el contexto social y de inseguridad que prevalece en el país es necesario implementar protocolos que permitan al antropólogo o científico social desarrollar de forma adecuada su trabajo de campo, sin poner en riesgo su integridad física y psicosocial.

Ante estudiantes de primer semestre de la Licenciatura de Antropología Social de la UAEM, indicaron que ante los diversos hechos a los que se enfrentan los antropólogos en campo, es urgente la creación de un protocolo de seguridad.

“Van desde la violencia en zonas cooptadas por la delincuencia, desastres naturales como los sismos de 2017, grupos sociales que ante sus actividades o perfil sociocultural y sexual son cerrados, entre otras”.

Recomendaron algunas acciones que permitirán al científico social desenvolverse de manera más segura durante su investigación, por ejemplo, portar identificación, estar localizable y notificar su cronograma de actividades a compañeros y familiares.

De igual manera, sugirieron tener una lista de contactos en el celular y en una libreta, generar un acercamiento previo a la comunidad, reconocer los límites que se pueden tener en el campo y respetar la decisión de las personas que son objeto de estudio sobre la publicación o no de la información colectada.