POR MARÍA D. LEÓN

El escaramujo es una baya dulce de colores rosáceos y aporta vitamina E y C. Sus frutos son apreciados en la perfumería y en la gastronomía, así como para prevenir resfriados e infecciones. Es un fruto poco conocido en México, pero muy apreciado en Gran Bretaña en donde realizan jarabe para la tos.

El escaramujo, muy similar a la rosa mosqueta, pertenece a la familia de los arbustos del rosal silvestre y su forma se asemeja a una rosa sin pétalos y es por ello que los científicos decidieron llamarle así a un nuevo tipo de neurona que sólo se encuentra entre los humanos y cuyo hallazgo puede ser muy útil para los especialistas que atienden trastornos cerebrales.

El reciente hallazgo, que ha sido posible gracias a la colaboración entre la Universidad de Szeged, en Hungría, y el Instituto Allen para la Ciencia Cerebral, con sede en Seattle, Estados Unidos, puede ayudar a explicar por qué muchos tratamientos experimentales para desórdenes cerebrales han funcionado en ratones pero no en personas.

Los escaramujos, explica la publicación científica, forman parte un subtipo de neuronas llamadas inhibidoras, aquellas que detienen la acción de otros organismos celulares cerebrales. Su morfología tiene intrigados a los científicos, ya que parece que la unión con su pareja celular se hace solo a través de una parte muy específica de su masa. “Esto puede significar que controlan el flujo de información de forma muy específica”, aclara el neurólogo Gábar Tamás, de la universidad húngara de Szeged y coautor del estudio.

Pero todavía falta por esclarecer cuál es su función específica, solo tienen claro que es especial porque nunca antes los científicos se habían encontrado con un cuerpo celular de estas características. “Es especial por su forma, sus conexiones y también por los genes que contiene”, explicó Trygve Bakken, coautor de la investigación y neurocientífico del Instituto Allen.

Los investigadores, por el momento, saben que se encuentra en la capa 1 del cerebro también llamada neocórtex, la más externa y encargada de la consciencia,

una característica considerada exclusivamente humana y de extrema importancia. Los daños en el neocórtex pueden afectar seriamente las habilidades cognitivas de un ser humano.

Aún falta mucho por conocer más de los escaramujos que sólo se han encontrado en los cerebros humanos y el siguiente paso será saber si también se localizan en la corteza cerebral de los primates, nuestro parientes más cercanos y eso ayudaría a conocer mucho más sobre los trastornos neuropsiquiátricos y las posibles soluciones.