El 29 de mayo las oficinas de las Naciones Unidas, junto con Estados Miembros y organizaciones no gubernamentales, celebran actos en memoria del personal de paz caído en servicio. Desde que se estableció la primera misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, en 1948, hasta abril de 2016, un total de 3.400 funcionarios militares, civiles y de policía han perdido la vida al servicio de la paz como consecuencia de actos violentos, accidentes y enfermedades.

El mantenimiento de la paz es una inversión a favor de la paz, la seguridad y la prosperidad mundiales. Es una de las funciones insignia de las Naciones Unidas. En la actualidad, la Organización cuenta con más de 113.000 miembros de su personal militar, policial y civil desplegados en 16 operaciones de mantenimiento de la paz llevadas a cabo en cuatro continentes. Se trata de un mecanismo flexible y en evolución que reúne instrumentos políticos, técnicos y de seguridad para ayudar a los países a llevar a cabo la difícil transición del conflicto a la paz.

Con el paso del tiempo, el mantenimiento de la paz ha pasado de la simple vigilancia de los alto el fuego a la protección de los civiles, el desarme de excombatientes, la protección de los derechos humanos, la promoción del estado de derecho, el apoyo de unas elecciones libres y justas, la reducción al mínimo del riesgo de minas terrestres y muchas otras medidas más. Asimismo, también se ha trabajado con miras a garantizar la representación de las mujeres en los procesos de paz, en la vida política y en las divisiones gubernamentales, incluidos los servicios uniformados. Todos estos esfuerzos son inversiones fundamentales para la consecución de una paz duradera.

A pesar del alcance de sus operaciones, el presupuesto destinado al mantenimiento de la paz es inferior al 0,5% del gasto militar total.

Los objetivos de todas las misiones son salvar vidas, evitar atrocidades en masa, crear el contexto necesario para la paz y, finalmente, clausurarse.