POR XICOME MAZATL

Entender la aplicación de la justicia en tiempos prehispánicos es complicado, lo que imputan rasgos de crueldad deben tener muy presente el carácter propio del derecho del Anahuak.

Francisco, Javier Clavijero, historiador y jesuita mexicano, afirma que “preguntado aquel legislador (Nezahualkoyotl) por qué su ley era más rigurosa respecto de los nobles, respondió que por ser mayor su obligación a dar ejemplo, era más grave su delito”.

Motekuzoma Xokoyotzin (Nuestro señor el augusto) establece un orden jurídico de paz con profundo espíritu de justicia. Algunas de las leyes de su tiempo dictaban:

“Sólo podrán tomar miel (pulque) los mayores de 18 años y las mujeres embarazadas”, cualquiera que lo hiciera sin autorización era fuertemente castigado y si reincidía, se le aplicaba la muerte por desobediencia.

“Se construirá un hospital en Kulhuakan, donde es deber del Estado mirar por los ancianos e impedidos, ahí les darán servicio y los tratarán como gente estimada y digna de todo servicio”, refiere Fray Juan de Torquemada, misionero e historiador español.

“Que nadie se eximía de la obligación de asistencia a las escuelas”. Además, dio principio y orden, puso jueces ordinarios y supremos, como alcaldes de los cuales por vía de agravio apelaran para su consejo.

En los tiempos de Motekuzoma, escribe Fray Bernardino de Sahagún, eclesiástico e historiador español, “echaron presos a muchos senadores o jueces en unas jaulas grandes a cada uno de por sí, y después fueron sentenciados a muerte porque dieron relación que estos jueces no hacían justicia derecha o justa, sino que injustamente lo hacían y por eso fueron muertos”.

En el año de 1504 cambiaron las reglas de Las Guerras Floridas, cuyo principal objeto era el ejercicio militar de las juventudes como lo ordenó Tlakaele, según lo expresa el Código Ramírez; Motekuzoma dispuso que sólo debía concurrir “la flor y nata de la juventud”, por lo que en ellas murieron muchos jóvenes, entre ellos, un hermano de Motekuzoma.