La cruzada contra el robo de combustible en México ha provocado el desabasto en cientos de gasolineras, colas kilométricas de vehículos y compras de pánico de los automovilistas. El caos ha sido causado, en parte, por el plan anunciado a finales de diciembre por el presidente Andrés Manuel López Obrador para combatir este fenómeno, conocido como huachicoleo. Este delito federal se disparó durante el mandato de Enrique Peña Nieto y ha llegado a costar a México más de 60.000 millones de pesos anuales, unos 3.000 millones de dólares, de acuerdo con los cálculos del nuevo Gobierno. El cierre de varias tuberías para taponar tomas clandestinas y la puesta en marcha de un sistema de distribución insuficiente a través de camiones cisterna han secado siete Estados del centro y afectado a Ciudad de México, la capital del país.

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