POR CLAUDIO JAIME M.

Una de las compras que regularmente no faltan durante los regresos a clases son las de calzado, el calzado no solo es parte de su vestuario diario, es parte de su personalidad y pocos son conscientes que también es parte de su salud.

Considere que existen diversas clases de calzado, cada una de ellas adecuadas para cada actividad ya sea la oficina, el estudio, el trabajo rudo, el deporte, etc., lo económicamente viable es usar el calzado adecuado, para la actividad adecuada.

Si los zapatos que utiliza para el uniforme de la escuela un alumno promedio, también los utiliza para “jugar en la calle” con lo amplio de este concepto: futbol, bicicleta etc. Es muy probable que ese calzado, el de la escuela, no tenga el desempeño adecuado y sufra un desgaste mayor, la inconveniencia económica resultara al tener que sustituirlos de manera anticipada.

Por ello la recomendación económica es: el calzado adecuado para la actividad adecuada. Para mantener la apariencia saludable de su calzado y su salud, existen varios factores a considerar.

LIMPIEZA EXTERIOR

Es una parte fundamental ya que de ello no solo depende la conservación de una apariencia estética aceptable para el usuario, sin importar de qué clase de calzado estemos hablando, todos, los de oficina, los de trabajo, los de deportes todos.

Empezaremos por los de superficie lustrable, refiriéndose a los de materiales que se les puede sacar brillo, estos son normalmente de piel y para ello los utensilios básicos son: cepillo de cerdas suaves, una lata de grasa para lustrar calzado, la conocemos como grasa para “bolear” y un trozo de tela, preferentemente de algodón, puede reaprovechar camisetas de este material que ya no use, la aplicación regular de grasa y cepillo podrá restaurar pequeñas grietas por raspones y conservar su brillo.

Las muy desagradables arrugas que nuestro calzado lustrable adquiere con el tiempo y que es el que normalmente utilizamos para: ir a la escuela u oficina o para usar con ropa formal es resultado de la resequedad de la piel, consecuencia de falta de aplicación de grasa y falta de uso de hormas para zapatos, es muy probable que ya haya escuchado de ellas sin embargo no solo sirven para “aflojar” los zapatos cuando son nuevos, el uso de hormas en sus zapatos mientras no los usa, me refiero a mientras están guardados, alargara mucho la vida útil y apariencia agradable de sus zapatos, ya que mantendrá la piel “estirada” y evitara cuarteaduras que el tiempo les provoca, su uso como lo recomiendo no afecta su talla, no le quedaran flojos, solo hay que colocar la horma que ajuste con firmeza en el zapato.

Los zapatos de superficie no lustrable, como las botas de trabajo entre otros, solo requieren de poca agua, jabón, puede ser de tocador, pero es más recomendable de calabaza y un cepillo plástico de cerdas suaves y un trapo para secarlos, librar este tipo de calzado de lodo o cualquier otro material corrosivo de su calzado de trabajo también alargara su vida útil y evitara un gasto adelantado para sustituirlo.

El calzado deportivo, este es más delicado su cuidado ya que su superficie normalmente está hecha de materiales sintéticos ligeros, permeables y muy coloridos, pues bien su cuidado depende de agua, una cubeta es suficiente, jabón en polvo, cepillo plástico de cerdas rígidas o su lavado en máquina, algunas lavadoras cuentan con una rejilla para mantenerlos al centro de la tina de lavado, cualquiera de estos métodos es muy recomendable para evitar su deterioro prematuro.

LIMPIEZA INTERIOR

De ahí depende la salud de sus pies, en todas las clases de calzado este es un riesgo, ya que la sudoración natural de los pies, puede causar la creación de hongos que se fijara en la piel del usuario causando escamas, laceraciones y hasta lesiones graves, sin considerar además, el muy molesto mal olor que se impregna en los pies del usuario, que queda en su calzado y causa también el mal olor en el ropero y en la habitación de quien sufre de esta afección.

La forma de evitarlo depende no solo del baño diario y de secar perfectamente los pies antes de colocarse los calcetines, calcetas o equivalentes, recomiendo, además, con mucha insistencia, agregar soluciones o polvos antimicóticos en aerosol directamente en los pies antes de ponerse los calcetines o calcetas.

En el caso de los zapatos deportivos, además, esta solución o polvo en aerosol también deberá aplicarla en el interior del calzado, los de toda clase, una vez que se los quite y antes de ponerle las hormas en el caso del calzado de piel, para guardarlos, esto evitará que en su ropero o habitación se perciba el muy molesto mal olor de zapatos descuidados.

Si usa plantillas, recuerde que son desechables, no fueron diseñadas para durar al igual que el calzado, dependiendo del uso, deberá remplazarlas por otras nuevas ya que estas no son lavables, si no las sustituye, se convertirán en un cultivo de hongos y de mal olor.

DETERIORO POR EL CLIMA

En caso que sus zapatos se mojen ya sea por la lluvia o cualquier otro motivo, es muy importante secarlos inmediatamente. Una forma efectiva de hacerlo es introduciendo papel periódico, compactándolo hasta la parte interior del zapato se llene, también es conveniente dejarlos secar por lo menos 24 horas de preferencia al sol y una vez secos aplicar abundantemente la solución o polvo antimicóticos en aerosol.

Por conservación del calzado y de la salud de sus pies, nunca use su calzado mojado.

Otra forma de alagar la vida útil del calzado de piel es remplazar las tapas de los tacones oportunamente antes que el desgaste llegue al tacón y/o las suelas, para ello puede acudir con un maestro zapatero, el criterio para que “el caldo no salga más caro que las albóndigas”, es considerar que la reparación no rebase el 50%, la mitad de lo que esos zapatos costaron cuando los compro nuevos, si el costo de la reparación supera este límite, no lo haga, deséchelos y compre unos nuevos.

Y recuerde como siempre la regla de Oro, Nunca gaste más, de lo que gana.