El próximo vehículo de ruedas para Marte de la NASA partirá en julio de 2020. Tendrá que cargar allí con un artefacto singular: un pequeño helicóptero, la primera máquina motorizada que volará en otro planeta. El experimento lleva el nombre de Mars Helicopter, y solo servirá como demostración.

Pesará nada más que 1,8 kilogramos; parecerá, pues, más bien un dron teledirigido, pero será autónomo. Para volar se valdrá de dos rotores que girarán en sentido contrario, cada uno con dos palas, impulsados eléctricamente. Girarán hasta 3000 veces por minuto para poder generar en la rala atmósfera de Marte suficiente sustentación.

Girarán diez veces más deprisa que los rotores de un helicóptero en la atmósfera terrestre. La presión atmosférica media es en Marte de unos siete milibares, la del aire a 30 kilómetros de altura en la Tierra. Pero en la Tierra nunca ha subido un helicóptero o un dron tan alto; los rescates con helicóptero en el Everest son ya muy, muy delicados.

Una vez que el vehículo marciano aterrice en Marte en febrero de 2021, habrá una sesión de pruebas de unos treinta días de duración con el helicóptero, explica la NASA. Cuando el vehículo alcance un lugar adecuado, donde se pueda probar el dron con todas las precauciones, empezarán los ensayos de vuelo. El vehículo dejará el dron en el suelo y se alejará, para que si el dron cae durante el vuelo el vehículo no sufra daños. El helicóptero es considerado por la NASA exclusivamente como una demostración tecnológica.

Unas células solares cargarán las baterías del helicóptero marciano y empezará el primer vuelo. Está planeado que suba hasta tres metros de altura y vuele durante 30 segundos; para los siguientes ensayos, se piensa en que esté en el aire minuto y medio y recorra un tramo de varios cientos de metros. Cinco veces deberá despegar el dron, conforme a los actuales planes de la NASA, pero es posible que lo haga más veces. El Mars Helicopter tendrá que realizar sus vuelos de modo totalmente automático. El largo tiempo que tarda una señal a la Tierra y volver hace imposible que reciba instrucciones desde una estación terrestre.